Hanoi, 11 ago (VNA) - El Partido Comunista de Vietnam (PCV) sitúa actualmente los asuntos exteriores entre las tareas clave y permanentes del país, junto con la defensa nacional y la seguridad. Esto supone un cambio de enfoque, ya que se espera que la política exterior vaya un paso por delante, contribuyendo a proteger al país de manera anticipada y desde la distancia, al tiempo que genera un mayor espacio, recursos y oportunidades para el desarrollo.
En la práctica, este requisito se está traduciendo gradualmente en acciones concretas.
No es casual que la Resolución N.º 06-NQ/TW defina la política exterior como una tarea "esencial y permanente". En un mundo caracterizado por rápidos cambios e incertidumbres, cualquier desacuerdo o modificación en las relaciones entre las grandes potencias puede repercutir directamente en el entorno de desarrollo de Vietnam.
El secretario general del PCV y presidente de la República, To Lam, también ha subrayado que "los asuntos internos y externos siempre avanzan de manera paralela y se complementan; la política exterior es la proyección de los asuntos internos hacia el exterior".
Para que el país se desarrolle, no basta con gestionar bien los asuntos internos; también es necesario abrirse al mundo en la dirección adecuada, elegir socios con los que cooperar, transformar las relaciones en beneficios concretos y convertir la confianza en mercados, tecnología y conocimiento.
La evolución de las relaciones entre Vietnam y Malasia constituye un claro ejemplo. En el primer semestre de 2026, el comercio bilateral alcanzó los 10 mil 800 millones de dólares, un 40% más que en el mismo período de 2025. Los dos países establecieron el marco de Asociación Estratégica Integral en noviembre de 2024.
Sin embargo, el objetivo actual no consiste únicamente en mantener unas buenas relaciones, sino en profundizarlas aún más, facilitar y ampliar la cooperación económica, comercial y de inversión de manera equilibrada, e impulsar ámbitos como la economía digital y verde, la ciencia y la tecnología y la innovación. La meta de elevar el comercio bilateral hasta los 20 mil millones de dólares responde precisamente a esta exigencia.
En cuanto a Estados Unidos, Vietnam considera al país uno de sus socios de mayor importancia estratégica. Hanoi propone concluir cuanto antes las negociaciones sobre el Acuerdo Comercial Recíproco y evitar medidas extremas de defensa comercial que puedan afectar al conjunto de las relaciones bilaterales.
Al mismo tiempo, ambos países deben impulsar una cooperación mutuamente beneficiosa en ciencia y tecnología, innovación y transformación digital, sectores que Vietnam considera motores clave para alcanzar sus objetivos de crecimiento.
Este enfoque también se aplica a la inversión y a las empresas extranjeras. Vietnam ya no busca únicamente atraer capital, sino seleccionar proyectos que aporten tecnologías avanzadas, respondan a las necesidades del desarrollo nacional y generen vínculos con la economía local.
La decisión de la empresa alemana LAPP de considerar Vietnam un mercado prioritario, en un contexto de creciente demanda vinculada a los centros de datos de inteligencia artificial, la automatización, las energías renovables y las infraestructuras inteligentes, es un ejemplo de esta tendencia. Es también la orientación planteada por la Resolución 06-NQ/TW: pasar de “atraer” a “seleccionar”, dando prioridad a las tecnologías avanzadas y a los proyectos capaces de integrarse profundamente en la economía nacional.
Otra fuente importante de recursos para el desarrollo es la comunidad vietnamita en el extranjero, que supera los 6,5 millones de personas. Las remesas pasaron de 2,3 mil millones de dólares en 2004 a 17,7 mil millones en 2025. Desde 1993, el volumen acumulado de remesas ha superado los 250 mil millones de dólares, una cifra comparable a la inversión extranjera directa desembolsada durante el mismo periodo. Estos datos muestran que la diáspora no es únicamente un colectivo al que hay que atender, sino una verdadera fuente de recursos para el país.
La Resolución 23-NQ/TW lleva esta visión un paso más allá, al pasar de la “movilización, integración y atención” a una política de acompañamiento y creación de mecanismos. Expertos, científicos, empresarios, intelectuales y jóvenes vietnamitas en el extranjero pueden contribuir sin necesidad de regresar al país, mediante redes de conocimiento, tecnología, inversión y mercados. Cuando las representaciones vietnamitas en el exterior se conviertan en centros de conexión de estos recursos, la diplomacia estará aún más vinculada al desarrollo nacional. La acción exterior también debe llegar a las localidades, las empresas y la población. La relación entre Vietnam y Tailandia ofrece un ejemplo concreto.
En Can Tho, la cooperación con Tailandia se ha traducido en iniciativas de inversión, comercio, turismo y educación. En 2025, la inversión tailandesa en la ciudad alcanzó unos 119,25 millones de dólares. Durante los primeros seis meses de 2026, Can Tho exportó a Tailandia productos por unos 13,9 millones de dólares e importó bienes por 3,8 millones. Estas cifras muestran que la diplomacia adquiere verdadero significado cuando se traduce en productos, mercados y oportunidades concretas de desarrollo.
A escala regional, la ASEAN continúa siendo un espacio fundamental para Vietnam. Tras 31 años de participación, Vietnam trabaja junto a los demás países para construir una ASEAN unida, resiliente y con un papel central. En una región de unos 800 millones de habitantes, fortalecer la ASEAN también permite a Vietnam ampliar su espacio estratégico y generar nuevas oportunidades de desarrollo.
Sin embargo, la ampliación de la cooperación debe ir acompañada del fortalecimiento de la defensa y la seguridad. La cooperación entre Vietnam y Malasia en materia de defensa, seguridad y aplicación de la ley en el mar; la coordinación con Camboya contra la delincuencia transnacional; y los intercambios sobre el Mar del Este sobre la base del derecho internacional reflejan la construcción de un “cinturón de seguridad y desarrollo” sustentado en la confianza, la coordinación y la solución pacífica de las diferencias.
En la frontera entre Vietnam y Camboya, de 258,939 kilómetros, mantener la paz tampoco depende únicamente de las fuerzas encargadas de proteger la soberanía. Requiere además buenas relaciones de vecindad, intercambios entre los pueblos, cooperación económica y consenso en las comunidades fronterizas. La defensa de la soberanía y la ampliación de la cooperación, cuando se desarrollan de manera coordinada, pueden reforzarse mutuamente.
En definitiva, la política exterior está cada vez más estrechamente vinculada al desarrollo nacional. Como ha subrayado el secretario general del PCV y presidente del Estado, To Lam, Vietnam mantiene su firme compromiso con una política exterior basada en la “independencia, autonomía, autodeterminación, paz, amistad, cooperación y desarrollo, así como en la multilateralización y diversificación de las relaciones exteriores”.
El objetivo es preservar una posición sólida, ampliar la cooperación y fortalecer las capacidades nacionales para que la voz de Vietnam tenga cada vez mayor peso. Esta es también la manera en que la orientación de política exterior del XIV Congreso del PCV se traduce en la práctica: proteger al país desde una etapa temprana y a distancia, al tiempo que se abren nuevos caminos hacia un desarrollo rápido, sostenible y autónomo./.