📝Enfoque: La acción, factor decisivo del desarrollo en la nueva etapa

El tercer Pleno del Comité Central del PCV impulsa un modelo de gobernanza basado en la prevención, la resiliencia y la ejecución efectiva para garantizar un desarrollo sostenible.

El secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, To Lam, en el tercer Pleno del Comité Central. (Foto: VNA)
El secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, To Lam, en el tercer Pleno del Comité Central. (Foto: VNA)

Hanoi(VNA) - La capacidad de anticiparse a los riesgos y fortalecer la resiliencia nacional constituye uno de los ejes estratégicos definidos por el tercer Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam (PCV) del XIV mandato, que plantea un cambio de enfoque: pasar de reaccionar ante los problemas una vez ocurridos a prevenirlos de forma proactiva para salvaguardar el desarrollo sostenible del país en un contexto internacional cada vez más complejo e incierto.

El cuarto cambio estratégico aprobado en la reunión responde a la premisa de que ningún país puede desarrollarse sin afrontar desafíos. La diferencia radica en identificar los riesgos con suficiente antelación para prepararse y responder de manera eficaz. En ese sentido, el fortalecimiento de la capacidad de resistencia nacional deja de ser únicamente una cuestión de defensa y seguridad para convertirse en un principio fundamental de la estrategia de desarrollo.

En Vietnam existe un proverbio que dice: “No esperes a que llegue la tormenta para construir la casa”. Más allá de su significado literal, la expresión refleja una lección aplicable a la gobernanza. En ocasiones, la gestión pública ha tendido a corregir las deficiencias solo después de que se manifiestan, resolver los obstáculos una vez que afectan el funcionamiento del sistema o buscar soluciones cuando los riesgos ya se han materializado. Aunque ese enfoque permite responder a problemas inmediatos, suele implicar costos mucho mayores que una actuación preventiva.

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El tercer Pleno del Comité Central del PCV impulsa un modelo de gobernanza basado en la prevención, la resiliencia y la ejecución efectiva para garantizar un desarrollo sostenible. (Foto: VNA)


Las transformaciones registradas en el escenario internacional durante los últimos años han puesto de relieve la importancia de esa visión. La pandemia de COVID-19 alteró profundamente la economía y la vida social a escala global, mientras que los conflictos geopolíticos, la competencia estratégica entre las principales potencias, las interrupciones de las cadenas de suministro, los fenómenos meteorológicos extremos y los ciberataques han puesto a prueba la capacidad de resistencia de numerosos países.

Según datos de las Naciones Unidas, la economía mundial se contrajo un 4,3% en 2020, la mayor caída registrada en varias décadas. Asimismo, los desastres naturales ocurridos entre 2024 y 2025 provocaron pérdidas superiores a los 500 mil millones de dólares en todo el mundo. En Vietnam, el tifón Yagi y otros fenómenos climáticos extremos registrados en 2024 ocasionaron daños valorados en más de 3,37 mil millones de dólares.

Estas cifras evidencian que un crecimiento acelerado, por sí solo, no garantiza el desarrollo. Resulta igualmente indispensable contar con la capacidad de resistir y recuperarse frente a perturbaciones de gran magnitud.

Sobre esa base, el XIV Congreso Nacional del PCV no solo fijó el objetivo de alcanzar un crecimiento económico de dos dígitos, sino que también estableció la necesidad de preservar la estabilidad política, reforzar la defensa, la seguridad y las relaciones exteriores, además de construir una economía independiente y autosuficiente, estrechamente vinculada a una integración internacional más profunda.

En ese contexto, la protección de la Patria trasciende la defensa de la soberanía y la integridad territorial para abarcar también la seguridad económica, energética, alimentaria, hídrica, de los datos y del ciberespacio, así como la preservación de un entorno pacífico que permita sostener el desarrollo. En otras palabras, proteger esos pilares significa también preservar las bases que impulsan el crecimiento nacional.

Por ello, el cuarto cambio estratégico definido por el tercer Pleno del Comité Central del PCV busca fortalecer la resiliencia del país. Su objetivo no consiste en evitar todos los riesgos, sino en desarrollar la capacidad de adaptarse y recuperarse cuando estos se produzcan.

Para lograrlo, la gestión nacional debe evolucionar desde una respuesta reactiva hacia un modelo basado en la previsión y la prevención, garantizando la seguridad, la estabilidad y el funcionamiento continuo de los sistemas político, económico, social, tecnológico y de las infraestructuras esenciales.

Bajo ese enfoque, la seguridad constituye un requisito para el desarrollo, mientras que un crecimiento sostenible contribuye, a su vez, a reforzar la seguridad nacional. De ahí la importancia de detectar, alertar y actuar desde las primeras señales de riesgo para impedir que problemas menores se conviertan en desafíos de mayor envergadura.

Ese espíritu ya comienza a reflejarse en la práctica. Tras más de un año de funcionamiento del modelo de gobierno local de dos niveles, diversas dificultades han sido identificadas y corregidas durante el propio proceso de implementación, evitando que se acumulen y generen obstáculos más complejos.

En los próximos días, el Buró Político organizará una conferencia nacional destinada a estudiar, divulgar e implementar la resolución adoptada en el tercer Pleno del Comité Central. Los principales dirigentes del Partido y del Estado presentarán directamente los contenidos esenciales del documento, lo que demuestra la voluntad de iniciar su aplicación desde el momento mismo de su aprobación.

La experiencia acumulada durante los últimos años también ha demostrado que la mayor distancia entre las resoluciones y la realidad suele encontrarse en la etapa de ejecución. El secretario general del PCV y presidente de Vietnam, To Lam, señaló que “el mayor cuello de botella sigue siendo la implementación”.

En ese sentido, la población espera cambios tangibles en su vida cotidiana, mientras que el sector empresarial demanda un entorno de negocios más transparente, menores costos y procedimientos administrativos más ágiles.

En consecuencia, la prioridad radica ahora en transformar los compromisos en acciones concretas y evaluar los resultados mediante indicadores verificables. Ese principio quedó reflejado en las orientaciones del tercer Pleno del Comité Central, que exigen definir con claridad las personas responsables, las tareas, las responsabilidades, las competencias, los plazos y los resultados esperados. Solo cuando cada política se traduzca en acciones concretas y resultados medibles podrá materializarse plenamente su impacto.

El máximo dirigente de Vietnam también subrayó que “el valor y la vigencia de las decisiones políticas deben medirse por sus resultados concretos: los obstáculos eliminados, las nuevas capacidades creadas, el funcionamiento fluido del aparato estatal, la movilización efectiva de recursos, el aumento de la productividad y la competitividad, una nación más segura y beneficios tangibles para la población”.

Asimismo, llamó a convertir el consenso alcanzado en torno a las políticas en una acción coordinada que permita llevar las decisiones del Comité Central a resultados concretos.

Con apenas cuatro años por delante hasta 2030 y con el horizonte de 2045 cada vez más cercano, la implementación oportuna de cada decisión acertada puede generar nuevos impulsos para el desarrollo, mientras que cualquier retraso supondrá la pérdida de oportunidades.

Los cuatro cambios estratégicos definidos por el Comité Central solo alcanzarán su verdadero significado cuando se traduzcan en acciones efectivas, un mensaje que reafirma la determinación de crear las condiciones necesarias para convertir las aspiraciones nacionales en resultados concretos./.

VNA