Hanoi (VNA) - En su discurso inaugural en el III Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam (PCV), el 20 de julio, el secretario general del PCV y presidente de la República, To Lam, afirmó que la seguridad constituye una condición indispensable para el desarrollo, y subrayó la necesidad de transformar la estrategia nacional, pasando de responder a amenazas específicas a prevenir proactivamente riesgos, reforzar la resiliencia y defender firme el país.
Al explicar el cuarto de los “cuatro cambios” planteados en la conferencia, señaló que, en un mundo donde los riesgos están interrelacionados y generan efectos concatenados, la seguridad ya no puede abordarse de manera sectorial, mientras la protección ambiental no debe limitarse a actuar una vez producido el daño.
En la sesión de clausura, el máximo dirigente informó que el Comité Central aprobó las orientaciones, objetivos y tareas esenciales de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional, que incorpora la seguridad como parte integral del desarrollo nacional y prioriza la identificación, previsión, prevención y gestión temprana de amenazas tradicionales y no convencionales, intersectoriales y transfronterizas.
La estrategia busca proteger al Partido, el Estado, el sistema socialista, la población, la independencia, la soberanía, la unidad y la integridad territorial, así como garantizar la seguridad humana, alimentaria, de los datos, la energía, el agua y las infraestructuras estratégicas.
La principal novedad de la Resolución de Seguridad Nacional recién aprobada en el tercer pleno consiste en el concepto de “protección del país y desarrollo sostenible”, que vincula la defensa de la soberanía y la estabilidad con el crecimiento socioeconómico, bajo un enfoque de seguridad integral. Este concepto amplía la visión tradicional al incorporar ámbitos como la protección de los recursos hídricos y la prevención de desastres naturales.
En ese contexto, el Pleno aprobó simultáneamente la evaluación de la Resolución No. 24-NQ/TW de 2013 y emitió una nueva conclusión sobre protección ambiental y respuesta al cambio climático, estableciendo la transición de un enfoque centrado en la reparación de daños hacia otro basado en la prevención, la adaptación y la recuperación.
Asimismo, orienta la planificación del desarrollo conforme a ecosistemas, cuencas hidrográficas y zonas marítimas, vinculando la transición verde con la competitividad y la seguridad del desarrollo.
La estrategia reconoce que las amenazas no convencionales, como el cambio climático, las epidemias o la ciberdelincuencia, pueden comprometer gravemente la estabilidad y el desarrollo del país. Estas amenazas se caracterizan por su naturaleza transnacional, rápida propagación y elevada complejidad, aunque no impliquen el uso de medios militares. En contraste, la seguridad tradicional continúa centrando en la defensa de la soberanía, las fronteras y el sistema político frente a conflictos armados, con las fuerzas armadas como principal garante.
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional se sustenta en cinco pilares: detectar, prevenir y neutralizar tempranamente los riesgos; preparar recursos nacionales para responder a cualquier escenario; fortalecer la autosuficiencia tecnológica y la formación de recursos humanos de alta calidad; desarrollar una industria de seguridad moderna, autónoma y de doble uso, vinculada al fortalecimiento de las fuerzas armadas; y consolidar la confianza de la población, al tiempo que se impulsa la integración internacional y la diplomacia.
La autonomía estratégica en materia de seguridad exige importantes inversiones en recursos humanos, ciencia y tecnología. Entre las prioridades figuran la aplicación de inteligencia artificial para analizar grandes volúmenes de datos y detectar riesgos potenciales; el uso de satélites, radares y cámaras térmicas para la vigilancia en tiempo real; y el perfeccionamiento de modelos de simulación meteorológica, geológica y sistemas de información geográfica (SIG) para mejorar la capacidad de previsión.
La estrategia también concede un papel central a la industria de seguridad para alcanzar mayores niveles de autonomía, modernización y capacidad de doble uso. Solo una industria de seguridad sólida permitirá detectar y neutralizar las amenazas desde etapas tempranas; de lo contrario, el país se vería obligado a reaccionar una vez materializados los riesgos, con mayores costos, menor eficacia y un incremento de las pérdidas humanas, materiales y de las interrupciones de las infraestructuras digitales.
Al referirse al nuevo enfoque estratégico recogido en la Resolución del XIV Congreso Nacional del Partido, el general Luong Tam Quang, miembro del Buró Político y ministro de Seguridad Pública, destacó que la seguridad nacional ya no se limita a la protección del territorio y las fronteras, sino que abarca también la seguridad del país, la gobernanza, la cultura y la ideología, la economía, las finanzas, los datos, el medioambiente, la energía, los recursos hídricos, las personas y sus sustento, el entorno digital, la seguridad nuclear, las redes de transmisión, la fibra óptica, los satélites y el espacio económico de baja altitud./.