Hanoi (VNA) - A lo largo de la historia de construcción y defensa del país, el respeto por la historia y el reconocimiento a quienes han contribuido al desarrollo y la independencia de la nación se han consolidado como valores permanentes de la cultura vietnamita.
No se trata únicamente del principio moral de “al tomar agua, recuerda el manantial”, sino también de un pilar que fortalece el patriotismo, la gran unidad nacional y la fortaleza interna del país.
En el actual contexto de integración internacional y rápida expansión de la información, preservar y fortalecer esta tradición adquiere una importancia aún mayor, ya que permite a la sociedad desarrollar la capacidad de identificar y refutar las informaciones falsas y las distorsiones de la historia.
Desde el culto a los antepasados y a los Reyes Hung, hasta el reconocimiento de los héroes nacionales, las grandes figuras de la cultura y los homenajes a quienes sacrificaron su vida por la independencia y la libertad de la patria, estas prácticas han dado forma a una continuidad cultural que preserva la memoria histórica y alimenta el patriotismo.
La historia de Vietnam está estrechamente vinculada a figuras destacadas como los Reyes Hung, las hermanas Trung, Ngo Quyen, Tran Hung Dao, Nguyen Trai, Quang Trung–Nguyen Hue y el Presidente Ho Chi Minh. Sus méritos han sido preservados a través de la historiografía, la literatura, las artes, las creencias populares, las festividades tradicionales y los monumentos culturales, convirtiéndose en una fuente permanente de inspiración para fortalecer el amor a la patria, la voluntad de independencia y el sentido de responsabilidad con el país.
Según el profesor asociado y doctor Nguyen Van Huy, investigador de la cultura nacional y exdirector del Museo de Etnología de Vietnam, los antepasados desarrollaron un amplio sistema de transmisión de la memoria histórica que abarca desde las crónicas oficiales y la literatura clásica hasta la literatura popular, las creencias y las festividades.
Mientras la historiografía establece los hechos históricos, la literatura resalta el pensamiento y la personalidad de los héroes nacionales, y las prácticas religiosas y festivas incorporan la historia a la vida cotidiana de la comunidad, garantizando la transmisión de estos valores de generación en generación.
Por su parte, el profesor asociado y doctor Bui Hoai Son, miembro permanente de la Comisión de Cultura y Educación de la Asamblea Nacional, consideró que la tradición de expresar gratitud no solo constituye un ritual o un recuerdo, sino también un rasgo esencial de la cultura y un fundamento ético de la nación.
Honrar a los héroes nacionales, las personalidades culturales y las generaciones precedentes significa no solo reconocer sus méritos, sino también transmitir a las nuevas generaciones valores fundamentales como el patriotismo, el espíritu de autosuperación, la voluntad de independencia, la vocación de servicio y el compromiso con la patria.
Los especialistas señalan que, junto con el proceso de integración internacional y el rápido desarrollo de las tecnologías digitales, la población, especialmente los jóvenes, tiene acceso a un volumen sin precedentes de información a través de Internet y las redes sociales.
Sin embargo, junto a las oportunidades para ampliar el conocimiento, el entorno digital también facilita la difusión de informaciones falsas, distorsiones de la historia o intentos de negar las contribuciones de las generaciones anteriores mediante métodos cada vez más sofisticados.
Estos contenidos no siempre adoptan formas extremistas. Con frecuencia se presentan como relatos, imágenes o vídeos de carácter aparentemente recreativo o inofensivo, capaces de generar percepciones erróneas cuando los usuarios carecen de conocimientos históricos o de habilidades para verificar la información.
Por ello, los expertos consideran que la educación histórica y la formación en el valor de la gratitud deben desarrollarse de manera coordinada desde la familia, la escuela y la sociedad.
La familia constituye el primer espacio donde se transmiten los valores relacionados con los orígenes y las tradiciones nacionales; la escuela debe renovar la enseñanza de la historia mediante experiencias en museos y sitios históricos, encuentros con testigos presenciales y el uso de herramientas digitales que acerquen el pasado a las nuevas generaciones.
Al mismo tiempo, los medios de comunicación, la literatura, las artes y las industrias culturales deben seguir difundiendo la historia con un lenguaje moderno y atractivo, sin renunciar al rigor histórico ni a los valores humanistas, para que el pasado no permanezca únicamente en los libros de texto, sino que forme parte activa de la vida cultural contemporána.
Según el profesor asociado y doctor Bui Hoai Son, el amor por la historia y el orgullo nacional constituyen la mejor "defensa" frente a la desinformación. Respetar la historia no es solo una actitud cultural, sino también una capacidad esencial para preservar la identidad nacional en el proceso de integración internacional.
La historia de Vietnam demuestra que la fortaleza del país no sólo depende de su potencial económico o militar, sino que se sustenta, ante todo, en su identidad cultural, el patriotismo, el espíritu de gran unidad nacional y el reconocimiento hacia quienes contribuyeron a la construcción y defensa de la patria.
La preservación de la tradición de respetar la historia no solo fortalece la confianza social, sino que también sienta las bases para formar ciudadanos vietnamitas con conocimientos, capacidad de integración, pensamiento innovador y un profundo respeto por sus raíces, su identidad cultural y el futuro del país, afirmó Hoai Son./.